sábado, 29 de agosto de 2015

Prácticas integradoras

Reflexiones en torno a las prácticas integradoras.


Las rutinas del trabajo y las ocupaciones familiares, suenan a excusas perfectas cuando momentáneamente se dejan de lado las reflexiones sobre lo que se hace.
Sin embargo, es momento de volver a dar pasos reflexivos sobre la labor como docentes, porque sólo la reflexión puede brindar las oportunidades que se necesitan para comprender a fondo lo que está sucediendo y permite descubrir nuevas maneras de actuar en pro de un mundo ideal.



MUNDOS IDEALES

La esperanza de toda sociedad es poder encontrar el mundo ideal, donde exista la equidad, la justicia, la paz y el progreso para quienes la integran. Pero muy a pesar de todos y aunque se escuchan ecos cada vez más insistentes sobre la tolerancia, el respeto por la diferencia, la equidad y otras tantas cosas, los resultados que se obtienen parecen decir que son inútiles los esfuerzos que se hagan.
Cada día, la sociedad parece más convulsionada y los ánimos están centrados en el desarrollo egoísta de los conciudadanos. Este panorama se refleja de manera asombrosa en las escuelas, estos micro mundos nutridos por seres que viven las bondades o no de las políticas económicas, sociales y culturales de sus entornos. Hay pluralidad tanto en creencias religiosas, como normas sociales de convivencia, lo que puede llevar al caos, al desinterés y a la desmotivación en la finalidad misma de la educación, dado que aprenden con mayor facilidad y fijación lo recibido del currículo externo.
Ante este panorama desolador, es el docente el llamado a reflexionar una y otra vez sobre su actuar, en pro de la búsqueda de ese Mundo Ideal, donde las dificultades que se encuentran en su micro mundo se minimicen y se pueda lograr facilitar el proceso de aprendizaje no solo de cuerpos específicos de conocimiento sino también, y lo más importante, del crecimiento como seres humanos participes y transformadores de la sociedad.
Cuando se observan o conocen otros entornos que parecen "ideales" se dice, "es que allá las condiciones son supremamente diferentes", y muy seguramente es así, pero acaso allá no tuvieron que sufrir alguna transformación para llegar a donde están? Seguramente la respuesta es SI. Entonces el principio es no esperar que los cambios comiencen de afuera, sino comenzar a cambiar desde la propia reflexión. Esto no implica que el camino sea fácil o que en muchas ocasiones se quiera desistir, pues será una labor titánica, sin embargo, principio tienen las cosas y hay que comenzar. 
Bien dice la canción de Joan Manuel Serrat, "Caminante no hay camino, se hace camino al andar" y si en el camino hay encuentro con otros que tienen la misma motivación e inquietud, el camino se hace más llevadero y exitoso, lo que invitará a seguir fortaleciendo la labor y llenando de energía el empeño.
Es bonito soñar con lograr una escuela "ideal" donde la parafraseada "calidad" se entienda como la construcción de una sociedad pluralista, preocupada por el bienestar y felicidad de todos y de todas. Se debe soñar con un perfil de ciudadano colombiano, amoroso de sus costumbres y no de las foráneas, respetuoso de sus congéneres y no temeroso de sus conquistadores, orgulloso de sus logros personales y no feliz de lo que le obsequian como limosna. Un ser capaz por todas sus cualidades y habilidades, y humanitario por su naturaleza generosa y bondadosa. Es bonito soñar con el Mundo ideal, pero mejor es, comenzar a trabajar para lograrlo. 
¡Que comience la reflexión!



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